Coleccionar primeras veces
A veces creemos que la vida está hecha de grandes momentos. De esos que planeamos durante meses y esperamos con ansias. Pero con el tiempo he descubierto que la verdadera riqueza está en las pequeñas primeras veces que, sin darnos cuenta, terminan convirtiéndose en nuestros mejores recuerdos.
- Una noche fuera de casa.
- Un camino nuevo.
- Una conversación con alguien que no conocíamos.
- Una carrera de trail que nos reta más de lo que imaginábamos.
- Un trámite que parece solo un papel, pero que en realidad representa el primer paso hacia un sueño.
La vida no espera a que todo sea perfecto. Pasa mientras decidimos si es el momento correcto o no.
Por eso, desde que Max llegó a mi vida, entendí que cada oportunidad merece ser vivida. No porque todo salga como lo planeamos, sino porque cada experiencia nos transforma de alguna manera.
Este tiempo nos ha regalado muchas primeras veces. Hemos dormido bajo cielos diferentes, recorrido senderos que nunca imaginamos conocer, compartido historias con personas que comenzaron siendo desconocidas y terminaron dejando una huella en nuestro camino. Hemos descubierto que la montaña siempre tiene algo nuevo que enseñarnos y que cada carrera es mucho más que cruzar una meta: es una oportunidad para demostrar que los límites muchas veces existen solo en nuestra mente.
Y mientras vivimos todas esas aventuras, también estamos construyendo otras que aún no comienzan.
Hace poco iniciamos nuevos trámites, organizamos documentos y cumplimos requisitos que, sobre el papel, parecen simples procesos administrativos. Pero para nosotros significan mucho más. Representan la posibilidad de abrir una nueva puerta, de descubrir otro destino y de cumplir un sueño que hace algún tiempo parecía muy lejano.
Esta vez, nuevamente, juntos.
Quizá ese sea el mayor aprendizaje de todo este camino: los sueños no empiezan cuando el avión despega o cuando llegamos al destino. Empiezan mucho antes, en cada decisión que tomamos para acercarnos a ellos.
Empiezan cuando elegimos salir de casa aunque el plan más cómodo sea quedarnos.
- Cuando aceptamos una invitación a conocer personas nuevas.
- Cuando nos inscribimos en una carrera sin saber exactamente cómo nos irá.
- Cuando decimos "sí" a una experiencia que nos asusta un poco, porque sabemos que ahí también ocurre el crecimiento.
No sabemos cuántas primeras veces nos esperan. Tampoco queremos saberlo.
Lo único que deseamos es seguir coleccionándolas.
Porque algún día entenderemos que la felicidad nunca estuvo únicamente en llegar a un lugar, sino en todas las historias que vivimos mientras íbamos hacia él.
Y si algo nos ha enseñado este camino, es que el tiempo es el recurso más valioso que tenemos. No vuelve, no se recupera y no se puede guardar para después.
Por eso elegimos vivirlo.
Con botas llenas de tierra, con nuevos caminos por recorrer, con personas maravillosas por conocer y con un compañero de cuatro patas que me recuerda todos los días que las mejores aventuras siempre empiezan con un paso… y que los sueños más grandes saben mejor cuando se cumplen juntos.



Comentarios
Publicar un comentario